Luego del diagnóstico de cáncer de mama y de su tratamiento, puede que las mujeres noten cambios y alteraciones en su desempeño sexual, tales como disminución del deseo y reducción de la frecuencia en sus relaciones. Estos cambios son muy comunes y se encuentran relacionados con factores físicos y psicológicos.

Uno de los cambios físicos que pueden aparecer tras el tratamiento es la amenorrea o supresión de la menstruación, consecuencia de tratamientos como la quimioterapia o el tratamiento hormonal. A causa de la amenorrea, la mujer puede sentir sofocos, cambios en el sueño, sequedad vaginal y alteraciones emocionales, que pueden afectar su desempeño sexual. Otros síntomas como cansancio físico, dolor y malestar general pueden influir también en el deseo sexual.

INQUIETUDES RESPECTO A LA VIDA SEXUAL

¿Puedo enfermarme si tengo relaciones sexuales luego del tratamiento?

Luego de algunos tratamientos contra el cáncer, el sistema inmune puede no encontrarse tan fuerte como debería y, por tanto, sea más propensa a infecciones. Por esta razón, cada paciente debe consultar a su equipo médico con el fin de conocer qué tan riesgoso puede llegar a ser el contacto sexual en su caso (incluidas actividades como besar, acurrucarse con su pareja o tocarse mutua y sensualmente).

Con el fin de prevenir infecciones urinarias los profesionales de la salud recomiendan la micción (orinar) unos minutos después de la relación sexual y el lavado de la región genital antes del sexo, así como beber líquidos adicionales. Tenga en cuenta que si usted nota alguna llaga, protuberancia o verruga en los genitales de su pareja, o cualquier fluido blanquecino, verdoso-gris (que no sea semen), deberá antes averiguar la causa y decidir si es seguro tener sexo.

El uso de los métodos de barrera como el condón se encuentra recomendado con el fin de reducir ampliamente las probabilidades de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS, o STD por sus siglas en inglés). Esto se cumple si su pareja usa un condón de principio a fin cada vez que tengan sexo.

¿Qué puedo hacer si tengo resequedad vaginal?

La resequedad vaginal se presenta cuando sus tejidos no están bien lubricados o no se encuentran sanos. Los tratamientos contra el cáncer pueden reducir la capacidad lubricante de la vagina durante la excitación y es posible que se requiera de lubricación adicional para hacer que el sexo no resulte incómodo.

Si la vagina de una mujer se irrita o reseca, no es recomendable el uso de espumas, jaleas o cubiertas anticonceptivas ya que pueden intensificar el problema y causar dolor. Para esto, puede usar lubricantes a base de agua o humectantes vaginales. En cualquier caso, es importante que cada mujer consulte con su equipo médico la mejor opción para solucionar este problema. A continuación, presentamos tres alternativas para mejorar la lubricación vaginal:

Lubricantes: En caso de seleccionar un lubricante vaginal, prefiera un gel a base de agua, sin fragancias, colores, espermicidas o sabores añadidos, ya que estos podrían resultar irritantes en los tejidos delicados de la región genital. Los lubricantes por lo general pueden encontrarse en donde suelen estar los productos para la higiene femenina o anticonceptivos, en las farmacias y los supermercados. Evite los geles que hacen que la piel se caliente ya que pueden producir ardor. Asegúrese de leer muy bien las indicaciones y contraindicaciones de las etiquetas y consulte a su equipo de salud si tiene preguntas al respecto. Sustancias a base de petróleo (por ejemplo, Vaselina®), cremas para la piel y otros lubricantes con base en aceite, no son buenas alternativas para la lubricación vaginal, ya que, con su uso, se puede incrementar el riesgo de alguna infección vaginal.

Humectantes vaginales: Algunos tratamientos contra el cáncer, pueden provocar la pérdida de humectación y elasticidad de la vagina. Los humectantes vaginales son productos sin hormonas diseñados para usarse varias veces a la semana que mejoran la salud y comodidad vaginal en general. La salud vaginal no es solamente importante para la actividad sexual, sino para la comodidad y bienestar.

Estrógenos vaginales: Muchas mujeres se benefician de las hormonas vaginales que se aplican localmente para combatir la resequedad. Estas hormonas son aplicadas y absorbidas en el área genital en forma de gel, crema, argolla o tableta, en lugar de ingerirlas oralmente. La mayoría se introduce por la vagina, aunque algunas cremas pueden aplicarse en la región de la vulva. Estos métodos concentran pequeñas cantidades de hormonas sobre la vagina y en los tejidos alrededor, por lo que la cantidad que llega al torrente sanguíneo y que pueda afectar al resto del cuerpo es muy poca.

PRECAUCIÓN: Los estrógenos vaginales deben ser recetados y aprobados por su equipo médico, para asegurarse que en ninguna medida va a interferir con su tratamiento médico.

¿Qué puedo hacer si siento dolor durante las relaciones sexuales?

El dolor es un problema común para la mujer durante el sexo vaginal. Este puede estar relacionado con cambios en los tejidos vaginales, o con el tamaño de la vagina y la resequedad en ésta. El dolor también se puede presentar en una parte no sexual del cuerpo, y puede que no permita sentir placer durante el acto sexual.

Dolor en otras partes del cuerpo que no sea el área genital

  • Si siente dolor en alguna parte del cuerpo no relacionada con el área genital, puede planificar sus relaciones sexuales para la hora del día en la que sienta menos dolor.
  • Si está tomando analgésicos, debería tomarlos una hora antes de la hora estimada de la actividad sexual para que éstos surtan efecto en dicho momento.
  • Encuentre la postura que genere menor dolor, intentando reposar las partes del cuerpo que estén adoloridas, y limite el movimiento de éstas con el uso de almohadas.
  • Si cierto movimiento resulta doloroso, escoja una posición que no lo requiera o pida a su pareja que sea quien realice los movimientos durante la relación sexual. 

Dolor del área genital

  • El sexo puede causar dolor en la vagina misma o en los tejidos alrededor de ella, como la vejiga y el recto.
  • En ocasiones la vagina se hace más corta y estrecha tras la cirugía o la radiación.
  • Cuando sienta dolor en el área genital, debe informar a su equipo médico para que dicho dolor pueda ser tratado.
  • Asegúrese de estar en estado de excitación antes de que inicie la penetración vaginal. Incluso puede utilizar lubricantes para que se facilite la penetración.
  • También puede usar supositorios lubricantes (cápsulas blandas) que se deshacen durante el jugueteo previo al sexo. Informe a su pareja si algún tipo de tacto en alguna parte del cuerpo le produce dolor.

LA BUENA COMUNICACIÓN: CLAVE PARA MEJORAR LAS RELACIONES SEXUALES

La sexualidad ha sido un tema tabú durante muchos años, por lo que en algunas ocasiones, las parejas no hablen de este tema abiertamente. Se debe tener en cuenta  que hablar con naturalidad y abiertamente del tema puede ayudar a mejorar la confianza de la pareja y a tener unas relaciones más satisfactorias.

Incluso, muchas personas reaccionan al cáncer y sus tratamientos tomando distancia de sus parejas, sin tener en cuenta que lo más importante para mantener una sana relación sexual es una buena comunicación. Normalmente, las parejas pasan una etapa de ansiedad o duelo posterior al diagnóstico del cáncer, por lo que puede ser un buen ejercicio hablar sobre los temores que cada uno presenta de tal manera que puedan compartir la carga, en lugar de llevarla cada uno.

El sexo es una forma de acercarse a la pareja durante los momentos de ansiedad debido a una enfermedad. Pero, en los casos en que se ha pasado por un proceso depresivo o de distanciamiento, un acercamiento de este tipo podría interpretarse como una agresión, por lo cual, es importante que como  pareja, sepa entender e identificar los momentos oportunos para intentar un acercamiento.

El impacto emocional que generan los cambios físicos a causa del cáncer y su tratamiento puede provocar percepciones de pérdida del atractivo físico y disminución de la autoestima, lo cual disminuye el deseo sexual. La ansiedad y el estrés causados por la enfermedad, la depresión y algunos fármacos utilizados para su tratamiento también pueden provocar falta de deseo y pérdida del placer.

Por estas razones, es importante que se consideren las formas de dar y recibir placer en pareja: por ejemplo, se debe hablar sobre las formas en que la persona quiere ser acariciada, o las posibilidades de tener una sexualidad menos genital. Independientemente de la fase de la enfermedad o el tratamiento que se reciba, las caricias y los masajes entre la pareja siempre son posibles, la capacidad para sentir placer por el contacto siempre permanece.

El contenido de esta sección fue escrito por: Rocio Agudelo – co-investigadora -IECAS-